domingo, diciembre 16

V

¿Cuál brote inapreciado amenaza a la abeja?
El viento encuentra compañía en el follaje ondeante
La tierra firme se tambalea
En la espuma de las hojas las zarzamoras desplegan las velas
La última travesía se parece a la primera.

Oh que se rompan las piedras y se doblen los hierros iracundos
Que llegue la espuma hasta el corazón nublando los fieron ojos
Que el recuerdo se convierta en una ramita de yerbabuena
perenne
Y se precipiten los vientos festivos desde su raíz
Que ahí bajemos la frente
Que estén cerca nuestas cosas radiantes
Cuando el anhelo extienda su mano
Que alabe cada lengua la bondad del día
Y resuene apacible en las venas el pulso de la tierra.

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