jueves, septiembre 1

Comienza un lunes

La eternidad por fin comienza un lunes
y el día siguiente apenas tiene nombre
y el otro es el oscuro, el abolido.
Y en él se apagan todos los murmullos
y aquel rostro que amábamos se esfuma
y en vano es ya la espera, nadie viene.
La eternidad ignora las costumbres,
le da lo mismo rojo que azul tierno,
se inclina al gris, al humo, a la ceniza.
Nombre y fecha grabas tú en un mármol,
los roza displicente con el hombro,
ni un montoncillo deja.
Y sin embargo, ves, me aferro al lunes
y al día siguiente doy el nombre tuyo
y con la punta del cigarro escribo
en plena oscuridad: aquí he vivido.<
p>Eliseo Diego

Todo comenzó de nuevo un lunes, con esa forma infatigable que tiene de transcurrir la vida. Al mismo tiempo, mis últimos días en la Ciudad de México fueron más bien afortunados. En secreto celebré una vez más encontrarme siendo parte de los salvajes. Ahora ellos deben saber que no me gustan las despedidas, porque además uno de los actos de esa noche, cuando celebramos la presentación del libro, fue el re-descubrimiento de las cosas infinitas (Raquel, Oscar, el tigre, María Luisa, Iseo, Nora, todos, deben recordarlo: a cambio de la eternidad aceptamos el infinito, lo cual quiere decir que en menos de lo que uno espera, siempre se regresa al puerto de partida); por eso mismo, antes de iniciar el viaje, al menos suponía que dejar las cosas no es sino reservarles el espacio que tienen y han tenido.Este presente tal vez no sea la eternidad, sino sólo un viaje más, pero igual comenzó un lunes. Pienso que es curioso porque a punto de partir la ciudad parecía cercana, y ahora es más próxima. ¿Quiénes? ¿Dónde? ¿Cómo permanecen? Y es verdad, el rostro que amábamos se esfuma. Porque todo comienza y parece nuevo en este puerto sólo cabe decir: aquí he vivido.

5 Comments:

Blogger Lety said...

No pensé que te hubieras ido sin despedirte, pero espero que esto fue temporal y que debe ser para bien tuyo. Eso de pertenecer a los salvajes, nos modela, hubiera querido estar con ustedes ese día y hacer el mismo pacto. Pero a falta de eso, tengo aquí una piedra, en la que me dejaron guardadas sus palabras. Era lisa, ya sabes como devuelve las cosas el mar, la talla va por dentro, pero de tanto acariciarla, la tengo aún más lisa, las palabras se han ido más adentro aún que las entrañas. Otro abrazo

6:51 a. m.  
Blogger Lo-que-serA said...

Mira tú lo que son las cosas. En los días de la presentación del libro todo mundo volvió de algún viaje personal. Salvajes es, como bien dices, un buen punto de partida; por eso siempre hay alguien que regresa y alguien que se va. Qué bueno que regresaste, qué bueno que otros están partiendo. Espero, en el borde de la silla, la crónica de ese viaje que te trajo de vuelta a Cardo, luminoso.

2:21 p. m.  
Blogger Xavier Villarreal said...

LETY: ahora pienso que uno nunca acaba de partir realmente, por ejemplo, tú estuviste muy presente en la construcción de esa noche; quiero decir, todos éramos juntos aquel día (y a partir de entonces? cuánto antes?).
Y como -hermosamente- dices, alguns palabras de tanto acariciarlas, como con las personas al rozarlas, se van de cierta superficie de la vida y las llevamos en la entraña. Gracias por tus palabras.
Abrazos
LO-QUE-SERÁ: y sí, la crónica de ese otro viaje se convirtió en proyecto, además de ser continuo es difícil de escribir. Ahí me asalta una pregunta (ya no la duda): cantar sí, pero ¿sólo a la forma?; estoy buscando qué callar.
Luego creo que el viaje es un continuo ir y regresar a uno, de uno mismo, pero siempre hay salvajes que te dicen al paso: "buen camino".
Abrazos

3:49 p. m.  
Blogger Tristán Estar said...

"Siempre se regresa al puerto de partida".

Siempre volveremos a escena de nuestro del crimen.

Un abrazo, hermano.

9:47 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Keep up the good work » » »

5:40 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home